Las manchas en la piel

Las manchas en la piel

Un cutis impecable es aquel que posee una tonalidad uniforme, nítida, transparente y libre de imperfecciones. Ese objetivo sólo puede lograrse si le prestamos la atención que se merece desde una edad muy temprana. Y es que si queremos ganar la batalla a las manchas, no basta con ofrecerle a destiempo, unos cuidados precipitados, cuando el daño ya es inminente.

La pigmentación de la piel se produce en la epidermis y corre a cargo de dos tipos de células: los melanocitos y los queranocitos. Los melanocitos son células especializadas en la unión dermoepidérmica y representan aproximadamente al 10 % de las células de la epidermis. Además están estrechamente vinculadas a los queranocitos que los rodean. Estos fabricantes del color son los responsables de teñir a los queranocitos a través de la melalina.

En este conjunto formado por un melanocito y los queratinocitos es donde se produce la melanogénesis, un proceso de pigmentación bioquímico que se sucede en tres etapas. Primero se genera la síntesis de melanina en los melanocitos, después se extiende hasta llegar a los queratinocitos y después se procede a su eliminación en la superficie de la piel.

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Los factores que favorecen la melanogénesis son:

Hereditarios. Es un elemento determinante que influye en el número de melanocitos, es decir, que forma parte del código genéticamente al igual que el color de los ojos y el cabello.

Hormonales. Determinadas hormonas están ligadas al desarrollo y diámetro de los melanocitos, La progesterona, cuya secreción aumenta durante el embarazo, también podría ser responsable del origen de las discromías.

El sistema nervioso. El sistema simpático podría influir en la melanogénesis, ya que provoca una constricción de los vasos sanguíneos.

Factores nutritivos. La tirosina y la formación de la melanina están íntimamente relacionadas con los aminoácidos y la presencia en la sangre de cobre y sulfuro, ambos de origen alimenticio.

La exposición solar. Juega un papel primordial en la melanogénesis de las pieles claras, ya que la producción melánica aumenta para proteger a los estratos profundos de las irradiaciones.

No todas las manchas son iguales. Las alteraciones melánicas o discromías se dividen en dos grupos:

Acromías. Cuando la piel carece de pigmento puede aparecer este tipo de afecciones. Entre ellas está el vitíligo y el albinismo.

Hipercromías. Se trata de todo lo contrario, se producen por exceso de pigmentación. Pueden ser de distinta naturaleza:

Pecas. Se tienen ya al nacer. Se originan por la hiperactividad de la melanina.

Cloasma. Puede aparecer en el rostro a partir del segundo mes de embarazo o por consumir anticonceptivos orales. Lo causan las modificaciones hormonales, que pueden provocar una estimulación local de los melanocitos.

Manchas de senescencia. La melanina deja de repartirse uniformemente en las capas superficiales de la piel, concentrándose en ciertas zonas formando manchas. En otras zonas, en cambio, desaparece totalmente, dejando pequeñas marcas blancas en forma de estrella.

Léntigos solares. Son las más difíciles de tratar, pues van acompañadas de una alteración del cromosoma de las células.

La cosmética cada día da un paso más en la búsqueda de soluciones efectivas y duraderas para combatir la hiperpigmentación. Se han creado nuevas fórmulas blanqueadoras que actúan a distintos niveles: Bloquean la radiación UV. Tienen acción antirradicales libres. Inhiben la formación de la tirosina. Interrumpen la síntesis de melanina. Propician una exfoliación superficial.

De este modo al inhibirse el proceso de melanogénesis se previene el envejecimiento cutáneo y la aparición de las manchas. Además, al regular la acción de la melanina, se produce una pigmentación más uniforme.

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